Los orígenes del psicoanálisis con la infancia. Su emergencia. Parte 2

 

Los orígenes del psicoanálisis con la infancia. Su emergencia[1]. (2)

                             “El futuro del psicoanálisis depende del psicoanálisis del niño»

Karl Abraham

(Congreso de la Asociación Psicoanalítica Internacional Salzburgo 1924)

El comentario de los Grisman en Historia del psicoanálisis infantil considera que Hug-Hellmuth recogió el mensaje[2] de Freud donde pedía que algún pedagogo pudiera hacer un ensayo con sus impresiones al encontrarse con el psicoanálisis. Sin embargo, hay que decir que en esta reunión (la del 15 de diciembre de 1909, dedicada a “¿Educación o fatalismo?) no se encuentra presente Hug-Hellmuth, que aparecerá más tarde. Quien sí está presente y es la primera mujer en ser admitida, aunque sea como invitada, en esta sesuda reunión de hombres, es Ludwika von Karpinska-Woyczynska (1872-1936).

Ludwika von Karpinska, también conocida por Luise von Karpinska, nació en Polonia, y como todas las mujeres de su época, rompedoras mujeres a la búsqueda de su lugar en el ágora, tiene una historia de obstáculos administrativos, políticos y económicos que hicieron de su formación y de su práctica, la travesía que encontramos en casi todas, con matices diferenciales que no atañen a la necesidad de un enérgico deseo por su lugar en la ciencia y en la sociedad, saliendo de la madriguera materna a las que estaban impelidas y condenadas las mujeres de aquel tiempo y no solo de aquel tiempo. Estudió en Berlín, en la Universidad de Humboldt. Allí curso filosofía y ciencias naturales. Sus estudios quedan interrumpidos por motivos económicos familiares. Ha estado dos años, de 1897 a 1899. Retomará sus estudios en 1907, en Zurich, donde en 1912 terminará su formación en psicología, tras haber recibido clases y haber trabajado con Jung en el Hospital de Burghölzli, en Zúrich, semillero por catorce años del psicoanálisis en la institución psiquiátrica. Un parpadeo. Karpinska se doctora con una tesis cum laude: “Experimental Contributions to the Analysis of Depth Percepction” (Contribuciones experimentales al análisis de la percepción de profundidad). Ella es psicóloga.

Visita a Freud y el 15 de diciembre la encontramos en la lista de integrantes de la reunión, como invitada (“Gäste), junto con Jekels, y asistirá hasta el 19 de enero, a cinco reuniones. La asociación psicoanalítica polaca no cuajó en aquellos años a pesar del intento que ambos inventados hicieron. Habrá que esperar hasta 1991 cuando se constituya bajo la presidencia del psicoanalista polaco Janusz Grzelak.

Tras su vuelta de Viena, Karpinska, al igual que Jekels y otros más, asisten el Primer Congreso Polaco de Neurología, Psiquiatría y Psicología, realizado en Varsovia en octubre de 1909. Tanto Jekels como Karpinska intervienen. Karpinska en su ponencia da pruebas de que su presencia en esas reuniones fue fundamental en su forma de entender lo psíquico, en su concepción sobré qué es percepción, el perceptum. En este Congreso, la que llegará a ser profesora de Psicología en la Universidad de Lotz, defiende el método psicoanalítico de Freud como científico y operativo, pues no solo muestra y explica la interrelación de los fenómenos patológicos, sino que además, desde el punto de vista terapéutico es el más eficaz, dado que, dice, es el que genera mayor cambio en un paciente[3].

Sabemos que la práctica del propio análisis se fue imponiendo en todos los miembros, y en los que se iban acercando era un plus. Karpinska también se analizó. Karpinska lo hizo con un psicoanalista alemán que no se sabe quién es[4], y que desconocía la lengua alemana. Tampoco se sabe lo que duró el análisis. Analizarse en otra lengua es una práctica que se encuentra en las consultas. ¿Qué sucede con la lengua materna y la extranjera en un psicoanálisis? Las pioneras psicoanalistas se analizaron, no así todos sus compañeros masculinos.

Habría que agregar que Freud tomó más nota de la presencia de quien también estuvo con Karpinska en las reuniones, el doctor Jekels, polaco como ella. Es de este de quien dirá que le conoce, y que Karpinska le parece que es de la escuela de a quien escribe estas palabras el 17 de octubre de 1909, Jung[5]. Sin embargo, la asistencia a cinco de estas reuniones, en las que también estaba presente el médico Jekels, y su participación en su última reunión el 19 de enero nos dan testimonio de la impronta en ella del psicoanálisis.

Saltando la mirada borrosa de Freud sobre Karpinska, interesa destacar la intervención en esta su última reunión. El tema es: “Zur Psychologie des Zweifels” (La psicología de la duda), cuyo ponente era Stekel.   Karpinska, ya hemos dicho que hubo de realizar sus estudios en dos momentos separados por las dificultades económicas de la familia, en su primera etapa en Berlín había estudiado filosofía, que es área de interés para Karpinska se observa en su intervención. Expresa allí, su opinión al respecto de lo que le parece una confusión, pues se está tomando la duda como si fuese un afecto, y no lo es. También añade que el escepticismo filosófico tiene unas fuentes similares a la duda neurótica, pues al sublimarse no se pone en práctica[6]. No es original que se avenga al pensamiento la idea de que no fue entendida en este apunte sobre la sublimación. Pero es interesante destacar que esta manera de nombrar interroga la sublimación y lo simbólico. El escepticismo y la duda, su naturaleza lingüística de vacilación e impasse, abstinencia de un real que anude y haga acto. Parece ser que Karpinska opinó que los vieneses no eran muy dotados para la filosofía[7]. Escribió artículos de claro seguimiento psicoanalítico. La primera entre los pares masculinos.

Podría tal vez decirse que la mirada de Freud, también con las mujeres la comandaba la fascinación. Sintió fuerte atracción por aquellas que atraían a otros hombres. Atracción que en el caso de Freud se concretaba en las palabras que de ellas decía, algún reconocimiento, y abierta simpatía, como fue el caso de Lou-Andrea Salomé, mujer de interesantes aportes teóricos al psicoanálisis, que en su época fascinó a grandes artistas (Nietzsche, Rilke), también a Freud. Tuvo con ella una relación de cercanía que no se encuentra con otras mujeres, excepto con Maríe Bonaparte, otra mujer de impacto. Sí puede afirmarse que supo ver la inteligencia de las mujeres psicoanalíticas y su trabajo, unas veces mejor otras no claramente. Quizás con quién tuvo más dificultad de trato, también teórico, fue con Melanie Klein, y en ello debió tener mucho peso, la oposición de la técnica, metodología y teoría de Klein con los niños, frente a la que llegó a ser imperante en Viena y Berlín, la técnica y formas de Anna Freud, su hija.

En la reunión del 9 de marzo de 1910, se abordan “Die infantilen Bedingungen des Masochismus” (Las condiciones infantiles del masoquismo)[8]. Lo que prosigue la investigación de las huellas infantiles de los síntomas neuróticos del adulto.

Que las mujeres y la infancia van de la mano es muestra prístina con el ingreso de la primera mujer en el grupo de los miércoles. Nos la encontramos citada como miembro a quien se da la bienvenida en el acta del 4 de mayo de 1910: Margarethe Hilferding[9]. Fue recomendada por Paul Federn en abril de 1910[10]. En la sesión del 20 de abril Hilferding aparece, en el orden del día, como solicitante y es registrada a lápiz[11]. Admitida en la reunión del 4 de mayo[12], después de oponerse Sager y Wittells, finalmente es aceptada con 12 votos a favor y 2 noes[13]. Para ser aceptado plenamente como miembro del grupo había que presentar un trabajo que Hilferding realiza nueve meses después, el 11 de junio de 1911, que versó sobre la maternidad:  “Zur Grundlage der Mutterliebe” (Sobre los fundamentos de la maternidad). En este trabajo Hilferding afirma, contra el pensamiento de la época, que la maternidad no es un instinto, por tanto, no hay amor maternal innato[14], afirmación que es, incluso hoy día, de un cierto atentado a convencimientos culturales firmemente asentados.

En esta reunión del 4 de mayo donde Hilferding es admitida a la Sociedad de los miércoles, el tema de la conferencia es referente a un libro que vuelve a tratar de psicopatología en la infancia dirigido a los médicos y educadores[15], cuyo autor es Stromayer. Friedjung opina que el libro amaga, pero no aprieta, eso sí le reconoce que a más de utilizar a Freud franca y directamente, no hizo un mal uso de lo que cogió, dice de Stromayer que es un buen psicólogo que leyó a Freud con beneficio[16]. Parece estar aludido ahí el tal Moll.

Al leer el Acta del se tiene la impresión de que el libro hace un recorrido por los síndromes y síntomas de los niños y niñas donde se proponen interpretaciones más o menos generalizadas, siguiendo el cuerpo teórico que Freud va construyendo, parece que no siempre con acierto. Freud dará el punto de la estima al considerar que Stromayer cultiva una falsa independencia y que se angustia[17]. Freud y el rigor en los datos y precisión en la teoría. Se le observa siempre atento, escuchando con agudeza, tolerante en el pensamiento social y la vida del grupo, estricto en la construcción teórica, tiene un lugar de maestro reconocido y aceptado. Las reuniones adquieren, en ocasiones, el aire de sesiones de supervisión o control de casos, práctica habitual y necesaria en nuestra formación y trabajo como psicoanalistas.

En la reunión del 20 de abril de 1910 se aborda una cuestión palpitante, también en nuestros días: el suicidio infantil. Lo interesante de esta reunión se encuentra en las palabras de Freud que para este tiempo aún no ha formulado la pulsión de muerte, y establece que la condición suicida se genera cuando la libido domina a la pulsión de vida[18], como un rebasamiento. Más adelante, reformulará esta aserción. Lo más curioso y específico del parlamento de Freud es la atribución del suicidio a los pensamientos incestuosos inconscientes[19]. Y como muestra habla de dos casos, uno de un niño que salta por la ventana por miedo al castigo, donde ese castigo sería la transformación de una relación sexual con su madre. El castigo como transformación en lo contrario de la acción erótica, pero el salto por la ventana como deseo de volver a nacer. Igualmente, de un chico que al irse su hermana de la visita que les ha hecho para anunciarles que estaba embarazada, el chico se pega un tiro y falla. Pegarse un tiro, la falla del padre en la instauración de la ley. Desconoce los motivos y el tiempo le descubrirá el deseo por la hermana. Después Freud diserta sobre el buen proceder de los maestros y profesores, donde la benevolencia y la autoridad ha de combinarse con la atención a la pubertad con el empuje sexual que contiene y saber que no hay posibilidades de transmisión entre los seres humanos que no contenga tanto emociones tiernas como hostiles. El maestro debe saber esto y comprenderlo. Dominar el arte de no perder su autoridad cuando se ve objeto de burla y desprecio por parte de sus alumnos[20], dice Freud. Es una cuestión también de nuestro tiempo.

Los temas, como se puede observar, vuelven a las reuniones, porque son los que ocupan los descubrimientos que la clínica aporta, a Freud, pero también a los demás integrantes que se acercan o practican el psicoanálisis según entonces. La masturbación volvió a ocupar una sesión el miércoles 25 de mayo de 1910. La masturbación era una cuestión casi de higiene de salud en la época, a la que se atribuían males orgánicos y un factor constitutivo de la neurosis. Freud sacó a la masturbación de la patología, orgánica o mental, para darle un lugar en la sexualidad extendida de las criaturas. La cantidad de la masturbación no puede ser criterio para discernir entre lo normal y lo patológico, no hay datos que permitan afirmar que niños más o menos masturbadores tendrán más o menos tendencia a una neurosis, más o menos grave.

A lo largo de 1911, las discusiones quedan centradas en otros temas que atañen a la estructura de la neurosis. La educación, la masturbación, la sexualidad y la neurosis infantiles no son objeto de debates como sí lo fueron en los años anteriores. En este año de 1911 hay que destacar en esta especie de crónica de las Actas que nos incumben, la Asamblea General Extraordinaria (“Ausserordentliche Generalversammlung”) del 11 de octubre de 1911 que tiene lugar en un café, Kaffee Arkaden, lo que nos permite imaginaciones sobre este grupo y sus posibilidades y gustos. Se trata de celebrar el décimo año de la sociedad, del club lo nombra: “Vereinsjahr”. Aparecen citados con nombre y direcciones los integrantes del grupo. En la lista nos encontramos dos figuras que nos interesan y que en ese tiempo coinciden como miembros de la sociedad, ambas rusas y pioneras del trabajo con las criaturas: Sabina Spielrein y Tatjana Rosenthal. De Sabina Spielrien se nos informa a pie de página que en el cuaderno de notas (“Präsenzbüchein”) aparece Sabina Spielrein como nueva incorporación[21]. Al tiempo también figuran como dimisiones, entre otros, Margarethe Hilferding, el mismo día que Spielrein se incorporaba. Spielrein será aceptada como miembro de la Sociedad con un ensayo que titula “Über Transformation” (Sobre la transformación) que forma parte de su conocido segundo gran trabajo, tras la tesis sobre la esquizofrenia con la que se licenció en medicina, el ensayo: “Die Destruktion als Ursache des Werdens”[22] (La destrucción como causa del devenir) Su primer trabajo sobre la infancia se publicará en 1912. Tatiana Rosenthal pensó en la creación de un hogar experimental, un hogar-laboratorio para la infancia, lo dirigió Vera Smicht -otra pionera del trabajo orientado psicoanalíticamente con la infancia. Funcionó de 1921 a 1923 en Moscú. Además, trabajó psicoanalíticamente con niños discapacitados, tras su experiencia acumulada en el Instituto de Investigaciones de Patología cerebral del psiquiatra Bekhterev (1857-1927) en San Petesburgo.

Es precisamente en ese año, donde volvemos a encontrar reuniones que tratan temas de la infancia, como la del 3 de enero de 1912 que se dedica a un libro proyectado que saldrá en 1920 sobre la vida y la infancia de un poeta. Infancia donde se destaca su complejo paterno y que confirma las ideas psicoanalíticas[23].

Nos volvemos a encontrar referencias a la infancia el 5 de febrero de 1913, cerca del tiempo donde aparece Hug-Hellmuth como integrante y tras la publicación de los primeros trabajos con las criaturas, sean los de Jung o los de Sabina Spielrein. En esta reunión vuelve el tema de la sexualidad y el erotismo en la infancia. Me interesa destacar, pues no hay nuevos aportes, sino lo que Freud señala: erotismo y sexualidad, que son formas de versar (“handlet”) las palabras[24]. En los primeros años, y quizás hasta mediados de su obra, Freud tiene el lenguaje cerca, a mano, ve lo que da.

En 1913 se dedican al menos tres sesiones a los viejos temas de la infancia y la educación y la sexualidad. En la reunión del 7 de mayo de este año es dedicada a la educación y la neurosis, dentro de un ciclo que se viene realizando de Sociedad y Neurosis[25]. Son temas que desde el inicio están siendo tratados, la opinión sobre la dificultad de explicación de la sexualidad por los padres sigue sosteniéndose, al igual que la enseñanza en la escuela, que tampoco aporta para ser vacuna contra la neurosis infantil. A destacar dos opiniones de Freud, en consonancia con el ciclo en el que está incluida las reflexiones de este miércoles, y que son adelanto de las ideas que va acumulando y quedarán explicitadas en sus textos de los años veinte como Psicología de las masas y análisis del yo[26], y ya en el treinta, El malestar en la cultura[27]. Freud opina que el conflicto entre la vida instintiva y la cultura no se puede evitar[28], opinión ya emitida en anteriores ocasiones. Y, siguiendo con este postulado, comenta que toda la nocividad de la sexualidad infantil es un producto cultural[29].

En el miércoles del 29 de octubre de 1913, como hemos comentado anteriormente, Hug-Hellmuth presenta su trabajo de aceptación: Sobre algunas de las obras de Stanley Hall y su escuela a la luz psicoanalítica[30]. Hall como se sabe era un psicólogo americano que compartía con Freud los pensamientos sobre la sexualidad y estuvo tan interesado en el psicoanálisis que fue el promotor del viaje americano de Freud en 1909 a la Clark University. El trabajo queda centrado en torno al afecto de la ira[31] y, además, un trabajo de Hall y otro psicólogo sobre la muñeca[32]. Y tenemos aquí ya a Hug-Hellmuth en su interés en la clínica con niños y niñas. La muñeca es un juguete y por tanto el juego es considerado por Hug-Hellmuth herramienta de acceso al psiquismo infantil. Pionera pues del psicoanálisis de la niñez. El juego antes que Melanie Klein. Publica artículos varios en las revistas de psicoanálisis, como son Zentralblatt für Psychoanalyse o Internationale Zeitschrift für ärztliche Psychoanalyse, Imago, Zeitschrift für Sexualwissenschat entre otras. De Imago la nombrará Freud responsable de la sección dedicada a la infancia. Estos artículos vienen apareciendo desde 1912. Los Geissmann[33], realizan un excurso minucioso por la obra de Hug-hellmuth y sus páginas pueden ser consultadas para tomar la dimensión de la importante aportación al método, la técnica y las apreciaciones transferenciales con los niños y niñas. Le dedicaremos un apunte a su libro sobre la técnica con la infancia.

En esta reunión observamos dos comentarios de Freud, que interviene el último, como era habitual. Sobre la ira considera que Hall parece confundir ira y odio[34]. Y del ensayo de la muñeca piensa que el juego permite a la criatura vivir sus impulsos y, en el juego de títeres, satisface diversos impulsos sexuales[35]. El juego ha aparecido como espacio de acceso al inconsciente de la niñez. El terreno comienza a estar listo para la práctica psicoanalítica con la infancia. En este año tanto Hug-Hellmuth como Sabina Spielrein realizan abordajes clínico psicoanalíticos con niños y niñas.

Aun cuando el psicoanálisis infantil va naciendo poco a poco y con la educación siempre presente como si ella fuese el cortocircuito de la neurosis en la infancia, el mismo comienza a ser una realidad que no hará más que ir proliferando. No por ello el estatuto que tuvo en las sociedades psicoanalíticas estuvo, ni está, despejado. En estos años de arranque las últimas reuniones que encontramos dedicadas monotemáticamente a la infancia, podemos considerar que son las del año 1914, cuando se organiza un ciclo de cuatro miércoles en torno al complejo de Edipo. Se trata pues, de demostrar su existencia también para la neurosis infantil[36],  dado que algunos la niegan o no le dan valor suficiente. Adler en el 1911 y Stekel en 1912 hace tiempo que no están en estas reuniones. Adler sabemos que fundó su propia escuela. Las diferencias teóricas también incumbían al complejo de Edipo, de ahí la importancia para Freud de poder demostrar su existencia en el trabajo directo con las criaturas.

No obstante, antes de este ciclo se produce una reunión fundamental para la técnica del psicoanálisis infantil, se trata del miércoles correspondiente al 11 de febrero de 1914, en el que Hug-Hellmuth habla de la técnica del juego con los niños: “Kinderspiele”[37] (Juego de los niños). Desafortunadamente Rank ese día no sabemos por qué no tomó notas ni del resumen expositivo ni de la discusión habitual que venía después. Es verdaderamente lamentable que así sea, pues el juego fue introducido por Hug-Hellmuth y Sabina Spielrein, pensado como técnica que habla la lengua de la criatura, lalengua que dijo Lacan, sustituto en su concepción teórica del parlêtre, es decir, el sujeto inconsciente que es hablado por quién habla, aquí el juego es la lengua que habla lo que en la criatura es hablado, el eco de la voz de los padres, en palabras de Freud, como hemos visto antecedentemente.  Hug-Hellmuth lo observó, no conservamos su sistematización o al menos lo que pensó al respecto del uso y aplicación de esta técnica de la que hará historia Melanie Klein. Conservamos casos clínicos como los de la doctora Spielrein que nos va detallando juego, transferencia e interpretación, en uno de los casos que nos dejó escritos en sus análisis infantiles, el de una fobia, por ejemplo. También dedicaremos apuntes a algunos de los trabajos clínicos con la infancia de Sabina Spielrein. El juego, técnica de habla en las criaturas, es tan vigente o más que entonces, habiendo surgido nuevas teorías de la técnica[38] que evidencian la experiencia acumulada: el juego es habla de la infancia.

Así pues, acercándonos a las reuniones del ciclo sobre Edipo, en la reunión del 25 de febrero de 1914, Freud abre la sesión. Pide que se obtenga información de diversas fuentes: La observación directa (muy practicada por los integrantes sobre sus hijos, hijos de amigos o parientes), bien otras observaciones antiguas conocidas o publicadas y también que se utilice como material las biografías[39].

La segunda sesión dedicada a este tema es el 18 de marzo del mismo año, 1914. Las etapas, la edad, los estratos. Freud ha publicado el año anterior, 1913, Totem y tabú[40]. Su mito del padre, escrito en pleno desenlace con Jung a quien da la réplica de su falta de análisis de los mitos, a los que toma como productos directos y, no como Freud mostrará, productos simbólicos por tanto elaboraciones de pulsiones constitutivas del humano, el amor y la muerte. Freud está interesado en recopilar datos, hechos. Siempre le interesaron lo que denominó hechos. Las conductas y los actos se entienden no por la fisiología cerebral, a la que se dedicó con pasión y rebatió en su propio terreno. Los hechos que observamos se explican psicológicamente y que esta explicación es operativa se comprueba en la práctica técnica que el psicoanálisis está construyendo. Su aplicación práctica con la infancia es un deseo que tiene, no menos acompañado del temor, un temor de todos estos hombres, y confían a las mujeres ese campo minado de la criatura, que sean ellas las que exploren el campo detenidamente, están mejor preparadas de partida y confiar es poner el temor en baja lira. La educación que está siempre presente es producto de este temor. De la educación también se encargan las mujeres, y muchas de las que se dedican a la infancia provienen del campo educativo, constituyendo lo que ya en aquella época se codificó como psicoanalistas legas, para distinguirlas de las que son médicas o de los médicos. Conseguir datos y hechos del complejo de Edipo en la infancia, no solo prueba lo observado y puesto en práctica con los adultos, sino si este procedimiento de hablar lo observado es también posible y eficaz con las criaturas. Y lo hablado es Edipo.

En esta segunda sesión se dan ejemplos de existencia del Edipo trayendo la literatura, por ejemplo, de Stendhal o la poesía de Beaudelaire, pero Hischmann aporta dos casos clínicos con el diagnóstico de neurosis obsesivo-compulsiva, que es de resaltar. Una de las niñas tiene 8 años y revela en sueños el deseo de matar a su madre. Es decir, la niña sueña que mata a la madre[41]. Un sueño que revela un deseo y la práctica clínica que aquí no se señala, cómo se llegó a que la niña contara ese sueño y cuál es modo de intervención sobre ese deseo. No es ese el objetivo de la sesión, sino que dicho sueño es un dato, un hecho psicológico como es un sueño, que solo puede ser entendido con el complejo de Edipo, esa es la propuesta al presentar el sueño de la niña obsesiva. La segunda niña también es obsesiva, con predominio de angustia[42]. Está enamorada del padre, la angustia se le calma cuando se acerca a él o se acuesta con él, asunto que ocurre desde la primera infancia, con los dos-tres años. Y, además, a partir de los siete años la niña ha expresado el deseo sin cortapisas de acostarse con su padre. La madre, señala, no se disgusta, no entra en rivalidad con la niña, porque el matrimonio es feliz (“glücklich”), lo que preocupa a la familia es esa angustia de la niña, ya adolescente. Claramente muestra el complejo de Edipo en su neurosis. Freud así lo considera, y recomienda no hacer uso del término “complejo de Electra”[43], sabemos que es el nombre que usaba Jung. Es el año de la ruptura institucional con Jung, en julio será despojado de la presidencia de la Sociedad Psicoanalítica Internacional (IPA) que había regentado, por expreso deseo de Freud, desde su fundación en 1910, en Nuremberg. Sería este, en sentido estricto, el primer congreso de la IPA y el segundo del movimiento psicoanalítico que tuvo su primera reunión informal en Salzburgo en 1908.

En la reunión aparecen datos que Freud no recoge sino hasta años más tarde. La madre y la hija y la sexualidad femenina. Que hay madres abandonaticias (“vernachlässigten”) cuyos efectos en los hijos son trágicos, o artísticos –lo dice Taus—, y Federn hace una pregunta específica de la niña y su Edipo con la madre, insiste Rank en el asunto de la madre, Federn volverá a tomar la palabra para presentar una escena que ahora tendría, tal vez, otras consecuencias que las que nos relata él. Nos cuenta que una niña de dos años expresó su deseo de ser un niño cuando vio los genitales de su hermano y dijo que a ella también le gustaría tenerlos. Y nos añade que la niña se reconcilió con el rol femenino cuando logró identificarse con su madre gestante[44]. Una salida edípica normativa, donde el “buque insignia” de la maternidad triunfa. Se abren aquí preguntas muy actuales. Si, actualmente, se oye articulado, esto es dando voz, un deseo semejante por una criatura de dos años, ¿se daría tiempo –como hemos de suponer en el caso que se nos narra— a la criatura? ¿qué oiría la niña de su madre y su padre? Una criatura expresa en sueños el deseo de matar a la madre, es un sueño, un hecho psicológico. Otra, más pequeña aún, cuando la palabra está prendiendo y/o incendiando el cuerpo libidinal de la criatura, dice que quiere tener lo que ve. ¿Qué ve? Para el caso de Federn, que es quien nos cuenta estas escenas de observación clínica, hemos de suponer que la madre y el padre de esta niñita encontraron una forma donde la normatividad edípica operó. Tampoco se nos dice a qué edad se observó la identificación con la madre, que es salida compleja siempre para una niña, para una hija. Lleva esta salida el sello de la época, por la maternidad, pero pone de relieve que oír una fascinación con lo real del otro, es un hecho psicológico del ser hablante.

Para Freud no era el tiempo de detalles diferenciales, sino de datos. Se le ha criticado, como vimos lo hacía Wittels en su biografía, que Freud no atendía a los temas que surgían si él no estaba en ello, si no le venían bien para lo que estaba intentando resolver o demostrar. Este sería un ejemplo. Más tarde cuando escriba “Algunas consecuencias psíquicas de la diferencia sexual anatómica” (1925) o ya en el 1931 “Sobre la sexualidad femenina”, a la que volverá en la lección sobre “La feminidad”, en las “Nuevas lecciones introductorias al psicoanálisis” (1932)[45], seguirá dejando preguntas sin respuestas, o abiertas, “el continente oscuro” no se le aclaró. Lo enigmático del sexo persiste. En esta sesión Freud subraya la poca importancia de la diferencia sexual para las criaturas, lo que nos indica que tampoco ahora le presta mucha atención Freud a las dificultades con la castración. Hermine Hug-Hellmuth hablará para decir que, en uno de los casos clínicos nombrado, el niño decía que las plantas no tienen padre, solo madre[46]. Es un curioso apunte el de Hellmuth, nos permite suponer que, en su trabajo psicoanalítico con las criaturas, la cuestión de la diferencia adquiría las formas de las teorías sexuales. Se escucha aquí en Hellmuth una cercanía a lo que se juega en la práctica analítica con la infancia. Freud coge de nuevo la palabra, para ser el último e insistir en la triple tarea que pide a los integrantes, igual que en la primera sesión con el único cambio en la segunda forma de observación donde les pide que presten particular atención a los recuerdos patológicos descubiertos en el análisis.

La tercera reunión, y habrá otra, se produce el 8 de abril de 1914. A todas las reuniones de este ciclo observamos que asiste Hug-Hellmuth con su participación en la discusión, al menos recogida en las actas, además de la recogida en el segundo encuentro, en el último. Lo interesante de los integrantes de la reunión del 8 de abril, es a quien encontramos como invitado. Invitada en este caso: Eugenie Solckonicka, otra de las pioneras del psicoanálisis de la infancia. Analizada por Ferenczi un tiempo, también lo fue por Freud otro tiempo. Se podría decir que es la introductora, no tanto oficial como oficiosa por ser la primera, del psicoanálisis en Francia. Después llegará Sophie Morgenstern que se psicoanalizará con Solkonicka, que es más joven que ella. Morgenstern será también pionera de la infancia. Solkonicka no intervino en la discusión de este tercer encuentro.

Freud sigue apretando las clavijas argumentales a lo que exponen los demás integrantes. Y suelta a Federn, que lo que importa es encontrar los motivos sexuales[47]que confirman el complejo y, por otro lado, considera que la criatura se retiene en la posición (crecer o no) que le da placer[48]. Que le da goce, estaría mejor dicho tal vez, pues a Freud, la pulsión de muerte no le entraba aún en la teoría. Es placer lo que señala, su principio rector de vida. Hay que destacar una advertencia de Federn que tiene fuertes resonancias en el presente: El comportamiento de los padres es importante, de tal modo se da que Layos abandone a Edipo[49]. ¿Es la «caída del padre» efecto de un Layos abandonando a Edipo, un padre dejando caer al hijo? Si los mitos y leyendas nos traen un padre sosteniendo a hombros un hijo, si el padre deja caer el hijo no habrá padre portado por el hijo, Anquises no tiene un Eneas. El padre, su función, su figura, sus dimensiones. La envergadura de la función simbólica del padre, de la función padre. En nuestro tiempo podemos preguntarnos, ¿Urvater, el protopadre es el triunfante, el de la horda que posee todos los bienes, las mujeres, el dinero, el poder? Freud cierra las intervenciones situando al complejo de Edipo como garante de la sociedad[50]. Puede pensarse que nuestro tiempo incluye la desaparición de Edipo, pues no hay Layos ni Edipo, más bien, un más allá de Layos y Edipo, y sus efectos se dejan observar en el caos y el desorden mundial presidido como hacía tiempo no se daba, por una intensa incertidumbre sobre el devenir de la civilización. Freud, además, añade en su discurso final, un conocimiento clínico: las peleas de los padres excitan sexualmente a la criatura[51]. La sexualidad de los niños en el ojo del núcleo de la neurosis, o al menos, de su inevitable participación.

Llegamos así, a la última reunión sobre este ciclo, y también con ello al final de este recorrido por las actas de las reuniones de los miércoles, donde se puede palpar de primera mano el latido de los inicios de la salida del “splendid isolation” de Freud, y donde la meditación sobre la infancia, tanto el bebé como la criatura más crecida, adquiere visos de objeto necesario para la demostración de la teoría, al tiempo encontrar los modos y herramientas que permitan el acceso al psiquismo infantil y con ello contribuir al alivio del sufrimiento en la niñez, objetivo primario de la práctica psicoanalítica. Esta última reunión sobre el Edipo tiene lugar el 20 de mayo de 1914. Además de estar presente Hug-Hellmuth, como en las anteriores, hoy también los acompaña como invitada, entre otros, Eugenie Solkonicka. Asistió pues, a dos de los encuentros referidos al complejo de Edipo.

En esta última reunión tampoco se produce ningún aporte nuevo, como tampoco lo contienen las reuniones anteriores, pero leyendo con atención, además de las obvias preguntas y cuestiones, podemos observar la emergencia puntual de estas consideraciones que venimos haciendo sobre la identificación sexual, o sobre la madre, que vuelve aquí a ser traída por el caso que cita el doctor Karls Weiss que sitúa el factor decisivo del cuadro clínico que comenta –del que no se aporta información en el acta— en la decepción de la madre[52]. Aquí encontramos la segunda vez que participa Hug-Hellmuth en el debate de este ciclo, pero esta acta recoge las opiniones excesivamente sintéticas. Hellmuth opina que faltan datos, pues solo se ha destacado el papel de la madre. La madre, la madre, que Freud tanto orilló y tan difícil le resultó pensarla y más aún destacar su participación en la construcción subjetiva. Melanie Klein vendrá pocos años después a desmenuzar pormenorizadamente la madre, en su dimensión imaginaria e invasiva en el psiquismo infantil. Lacan despejará y hará operativa la función simbólica materna, con el deseo de la madre. Freud pasa por alto estas opiniones y cierra el encuentro y el ciclo, en el que siempre ha sido el último en intervenir, muestra de la conducción de la discusión y de los intereses teóricos que le bullían en ese momento, hablando de la transferencia negativa en las criaturas, y dice que ahí es como un adulto: no cree en ella[53]. Una ambigua expresión de Freud, al menos ambigua para lo que tiene que ver con el manejo en las sesiones de la transferencia negativa. Hay que señalar que una sesión que viene precedida de otras varias sesiones con el mismo silencio y negativa hablar, muestra dicho mutismo que algo tiene que ver con el psicoanalista, y normalmente referido a su persona. Observar que en una situación como la descrita la transferencia que circula es transferencia negativa, donde cada palabra cuenta tanto como cada silencio. No creer en ella es la muestra de la resistencia del sujeto a la transferencia. La dimensión de resistencia es en este tiempo el elemento estructural más despejado por Freud, que aún no ha discriminado distintivamente la dimensión dinámica de la misma, donde el Ideal del Yo y el Yo ideal juegan su partida de amor y odio.

Las Actas son un documento exquisito que permite hacer el máximo acercamiento al origen del surgimiento de una ciencia y una escuela, no tanto la peripatética y más cerca de la Academia, la reflexión y compartir conocimientos eran intereses del grupo, que tiene un claro líder y maestro en Freud. En el prólogo del cuarto tomo de la edición francesa de las Actas, Michel Scheneider plantea una lectura de estas pertinente y acertada, desde mi punto de vista. Además de testimonio histórico y de la memoria de una disciplina científica que da cuenta de la construcción de la teoría de una práctica, Scheneider destaca lo que ahí se palpa en cuanto se leen las primeras reuniones: la transferencia en acción. La práctica del psicoanálisis supone la transferencia, que también se puede observar presente entre los integrantes del grupo, lo que le hace decir a Schneider:” Mais surtout, la logique trés étrange de la découverte analytique est, comme nulle part, éclairée ici dans toute sa spécificité. C’est dire la place centrale de transfert dans le progrès même de la découverte. On y voit la trace du contretransfert qui anime Freud envers ses disciples”[54].

La contratransferencia fue un concepto que tomó fuerza en los años cuarenta y cincuenta, formando parte de los impulsos teóricos provenientes del círculo de Melanie Klein, a través principalmente de Paula Heimann, quien dirá: “la contratransferencia del analista no es sólo una parte de la relación analítica, sino que es una creación del paciente, es una parte de la personalidad de éste” [55], y unos años más tarde explicará: “Podíamos ver entonces que, si hubiera aceptado sus sentimientos y si los hubiera tratado como una respuesta a un proceso dentro del paciente, hubiera tenido una buena posibilidad de descubrir a lo que había respondido.”[56]. La contratransferencia y los sentimientos del psicoanalista. En las Actas estos sentimientos y sobre todo pensamientos pueden ser observados entre Freud y sus discípulos, que estuvo muy despierto a cualquier desviación importante que tergiversaba o desnaturalizaba el proceso de lo inconsciente, como mostró pronto con Adler y Stekel, pero no menos años más tarde con Otto Rank o Ferenczi.

Hemos visto emerger el psicoanálisis de niños desde el interés teórico en confirmar la sexualidad infantil y recuerdos encubridores que los adultos en psicoanálisis permitían escuchar, además surgió el interés en poner a prueba con el sujeto infantil directamente tanto las teorías como la posibilidad técnica de trabajar en la práctica con infans o niños pequeños. El método tal cual Freud enseñó a aplicar en la neurosis de adultos, encontró los obstáculos del lenguaje y de la transferencia, puesta en cuestión desde el inicio como posible para las criaturas. Al término de las Actas Hug-Hellmuth y el resto de las pioneras tienen una posición clínica, con tintes pedagógicos en más de una ocasión. Si Hug-Hellmuth ya menciona el “caso por caso”, que abre la casuística a casos clínicos exclusivamente, será la entrada en el panorama infantil de Anna Freud quien introduzca la vertiente pedagógica muy principalmente como complemento, incluso como condición, del psicoanálisis con niños. Hemos ido observando que la educación estuvo desde el inicio como interés y cruce con el psicoanálisis con niños, para decir en los términos que se muestra en las Actas, la educación y la sexualidad infantil como intento de encontrar un procedimiento educativo que cortocircuite la neurosis infantil, que con Freud al frente es afirmada como actuante en la infancia, con la sexualidad en su nuez. No será hasta la entrada de Melanie Klein en el panorama psicoanalítico con los niños en torno a 1922 que el estandarte clínico y el rechazo de la actitud pedagógica, encontrará una abanderada y defensora. Pero con estas dos maestras y contrincantes, Anna Freud y Melanie Klein, con las famosas Controversias de los años cuarenta como apogeo de su disputa, el psicoanálisis con la infancia no se trata ya de su emergencia, sino de su desarrollo, y hasta de la actualidad.

Trinidad Simón Macías

Psicoanalista-Psicóloga Clínica

Miembro Agrupación Arguelles y subdirectora de la sección de psicoanálisis de Arco Europeo

 

[1] Este texto forma parte de un texto mayor que aún no está publicado. ( Se trata de: La lengua de transferencia en la clínica con la infancia)

[2] Geismann, C. y P.: Historia del psicoanálisis infantil, ed. Síntesis, Madrid 2002, pág. 49.

[3]“Freud’s psychoanalytic metyhod reaches the deepest [Layers of the psyche] as it explains the origins of pathological phenomena and their interrelation and, from the therapeutic stance, it brings about the most considrable change in a patient” en: Naszkowska, K. (edited): Early women pschoanalysts. History, biography, and contemporary relevance, ed. Routlegde, Londos and New York, 2024, pág. 162.

[4] “She actually did enter personal analysis around this time, with an unifentified german analyst not familiar with de polish language. This would exclude Jekels as her analyst. We know very little about the process, for example the length of the análisis”, en: Naszkowska, K. (edited): Early women pschoanalysts. History, biography, and contemporary relevance, ed. Routlegde, Londos and New York, 2024, pág. 163.

[5]Freud, S.:  Sigmund Freud/Carl Jun. Correspondencia, ed. Taurus, Madrid 1979, 158F, pág. 304.

[6] “Frau dr. karpinska möchte bemängeln, dass der Zweifel ein Affekt sein solle. Die philosophische Skepsis scheine auch ihr aus ähnlichen Quellen zu stammen wie der neruotische Zweifel: er sublimiert sich und greift so nicht auf praktisches Gebier über””, en: Idem (Protokolle band II), pág. 364

[7] “She actively participated in discussions and pointed out that the members of the VPS were not very familiar with philosophical theories”, en: Naszkowska, K. (edited): Early women pschoanalysts. History, biography, and contemporary relevance, ed. Routlegde, Londos and New York, 2024, pág. 163.

 

[8] “Die infantilen Bedingungen des Masochismus”, en: Idem, pág. 405-411.

[9]“Margarthe Hilferding was the very definition o fan emancipated woman. Her life was centered on theree basic issues: her identity as a Jew, women’s rights, and her commitment to the socialista cause. She was one of the first women to graduate from the medical schoool in Vienna and the first woman to join Freud’s circle”, en: “Margarethe Hilferding. Women’s Rights Activist Ahead of Her Time”, que se encuentra en: : Naszkowska, K. (edited): Early women pschoanalysts. History, biography, and contemporary relevance, ed. Routlegde, Londos and New York, 2024, pág. 79. (Margarthe Hilferding era la definición misma de la mujer emancipada. Su vida giró en torno a tres cuestiones básicas: su identidad como judía, los derechos de la mujer y su compromiso con la causa socialista. Fue una de las primeras mujeres en licenciarse en medicina en Viena y la primera en entrar en el círculo de Freud).

[10] “In April 1910 Paul Federn recommended Hilferding to be the first woman admitted to the all-malle group”, en: Early women psychoanalysts. History, biography and contemporary relevance, Edited by Klara Naszkowska, ed. Routledge, New York, 2024, pág. 88.

[11] Nota 3: “Die Eintragung des Namens Dr. Hilferding erfolgte mit Bleistift”, en: Protokolle der Wiener Psychoanalytischen Vereiningung. Band II: 1908-1910, ed. Psychosozial-Verlag, Frankfurt, 2008, pag. 442.

[12] “…Begrüssung der Frau Dr. Hilferding”, en: Idem, pág. 469.

[13] “…für [Frau] Dr. Hilferding 12 ja, 2 nein”, en: Idem, pág. 461.

[14] “Diese beobachtungs und erfahrungstatsachen habe referentin seinerseits in die formel zusammengefasst: es gibt keine angeborene Mutterliebe.”, en: Federn, E. & Nunberg, H. (eds) (1976). Protokolle der Wiener Psychoanalytischen Vereiningung. Band III (1910-1911), pág. 114.

[15] “Friedjung Referat über das Buch, dessen voller Titel lautet: Vorlesungen über die Psychopathlogie des Kindesalters für Mediziner und Pädagogen, Laupp, Tübingen 1910, erchien in der erstem Nummer des Zentralblatt für Psychoanalyse, Bd. I, 1911, S. 59-61.- Whilhem Stromayer, 1874-1936, Profesor für Psychiatrie und Neurologie in Jena, war für kurze Zeit Mitglied der Deutschen Psychoanalytischen Gesellschaft”, en la Nota 6 de la conferencia del 4 de mayo de 1910 que versa sobre este libro y, como no podía ser otro, expone Friedjung en: Federn, E. & Nunberg, H. (eds) (1976). Protokolle der Wiener Psychoanalytischen Vereiningung. Band II: 1908-1910, ed. Psychosozial-Verlag, Frankfurt, 2008, pag.471. (Presentación de Friedjung sobre el libro, cuyo título completo es: Conferencias sobre psicopatología de la infancia para médicos y educadores). Stromayer es miembro de la Sociedad Psicoanalítica de Berlín. Lo que nos da idea de la importancia para Freud tenía la corroborar en el niño de la vida, lo que teorizaba al escuchar el niño de la infancia en el adulto. El niño que hace su vida en el entorno de sus padres y la sociedad. La criatura real. [[[Lateralmente,¿Stromayer es el que pacta de la berlinesa con los nazis? ¿de los que está de acuerdo en adaptar los estatutos para que coincidan con las ideas nacionalsocialistas?]]]]

[16] “Hier erweist sich Stromayer als guter Psychologe, der Freud mit Nutzen gelesen hat”, en: Idem, pág. 471.

[17] “… der die falsche Selbständigkeit kultiviert und Angst hat”, en: Idem, pág. 476.

[18] “…dass es sich beim Selbstmord um eine Überwältigung des Lebenstriebes durch die Libido handle”, en: Idem, pág. 456.

[19] “1.) bekommt man den Eindruck, dass es invielen Fällen direkt die Inzestangst ist, die zum Selbsmord treibt”, en: Idem, pág. 455.

[20] “Die Analyse lehrt, dass die Übertragung der Männer keineswegs eindeutig ist, sondern neben den zärtlichen Regungen auch die feindseligen aufweist. Der Lehrer muss auch das un werstehen; er muss die Kunst zustande brigen, seine Autorität dabei nicht zu verlieren, wenn er sich als Objekt des Spottes un Hohnes seiner Schüler Weiss”, en: Idem, pág. 457.

[21] “Im Präsenzbüchlein finden sich im Anschluss hieran noch folgende Eintragungen: Neuwahl: Dr. Van Emden, Dr. Stärcke, Dr. Spielrein. Ausgetreten: Dr. Von Hye, Maday, Furtmüller, Hilferding, Oppenheim, Gustav Grüner, Klemperer”, en nota 1 del Acta 146, en: Federn, E. & Nunberg, H. (eds) (1976). Protokolle der Wiener Psychoanalytischen Vereiningung. Band III (1910-1911), pág. 269.

[22] “Die Destruktion als Ursache des Werdens”, Jahrbuch für psychoanalytiesche und psychopathologische Forschungen, 4:465-503.

[23] “die die psychoanalytischen auffassungen von der entwicklung und den konflikten der kindlichen seele vollauf bestätigen”, en: Federn, E. & Nunberg, H. (eds) (1976). Protokolle der Wiener Psychoanalytischen Vereiningung. Band IV (1912-1918), pág. 1.

[24] “Diese Unterscheidung ist wichtiger als die zwischen Erotik und Sexualität, wo es sich nur um Gebruchsweisen von Worten handelt”, en: Idem, pág. 150.

[25] Erziehung und Neurose—(Gesellschaft und Neurose IV), en: Idem, pág. 184.

[26] Freud, S.: Psicología de las masas y análisis del yo, en: Obras Completas, ed. Biblioteca Nueva, Madrid 1974, tomo VII.

[27] Freud, S.: El malestar en la cultura, en: Obras Completas, ed. Biblioteca Nueva, Madrid 1974, tomo VIII.

[28] “…dem Konflikt zwischen Trieb- und Kulturleben lässt sich nicht ausweichen”, en: Idem, pág. 184.

[29] “Die ganze Schädlichkeit der infantilen Sexualität iste in Kulturprodukt”, en: Idem, pág. 186.

[30] Über einige Arbeiten Stanley Hall und seiner Schule in psychoanalytischer Beleuchtung, Dr. Von Hug-Hellmuth, en: Idem, pág. 202.

[31] Nach einer kurzen vergleichenden Charakteristik der beiden Schulen( Stanley Hall und Freuds), ihrer Methoden und Ergebnisse wird eine Arbeit von Hall über den Zorn, en: Idem, pág. 202.

[32] Studie von C. Ellis un Hall über Puppen in psychoanalytischer Beleuchtung besprochen, en: Idem. En la nota 2 se nos informa de este trabajo conjunto de ambos psicólogos: A. Gaswell Ellis und G. Stanley Hall, “A study of Dolls”, en: The Pedagogical Seminary, Bd. 4, 1896/97, págs. 129-75. En: Idem.

[33] Geissmann, C. y P.: Historia del psicoanálisis infantil, ed. Síntesis, Madrid 2002, pp. 55-76.

 

[34] “Prof. FREUD (sic) bemerkt gleichfalls, dass Hall Zorn un Hass zu verwechseln scheine”, en: Idem, pág. 204.

[35] “Das Spiel gestattet dem Kind das Ausleben seiner Triebe, und im Puppenspiel befriedigt es verschiedene sexuelle Strebungen”, en: Idem.

[36] “…dem Nachweis des Ödipuskomplexes beim Kinde”, en: Idem, pág. 225.

[37] Vortrag Hug-Hellmuth: “Kindespiele” en: Federn, E. & Nunberg, H. (eds) (1976). Protokolle der Wiener Psychoanalytischen Vereiningung. Band IV: 1912-1918, ed. Psychosozial-Verlag, Frankfurt, 2008, pag. 223.

[38] Como las que presenta Norma Brunner en sus libros sobre Juegos de duelo, ed. Letra Viva, Buenos Aires 2008 y Trabajo del juego, ed. Eudeba, Buenos Aires 2016.

 

[39] “Es stehen uns mehrfache Quellen zu Gebote: 1. Die direkte Beobachtung, 2. Auch alte Beobachtungen, die schon bekannt oder publiziert sind, 3. Entsprechende Biographien”, en: Idem.

[40] Freud, S.: Obras Completas, ed. Biblioteca Nueva, Madrid 1972, tomo V, págs.  1745-1850.

[41] “…verrät den Todeswunsch gegen in Träume”, en: Idem, pág. 240.

[42] “Ein zwölfjähriges, zwangs- und angstneurotisches”, en: Idem.

[43] “Den Ausdruck ‘Elektra-Komplex’ (Jung) vermeide man besser”, en: Idem, pág. 241.

[44] “FEDERN (sic) berichtet von einem kleinen Mädchen, das den Wunsch, ein Bub zu sein, sehr früh äusserte, nämlich vom 2. Jahre an, wo sie das Genitales ihres Bruders sah und sagte, das möchte sie auch haben. Sie hat sic haber bald mit der weiblichen Rolle versöhnt, als ihr die Identifizierun mit der schwangeren (sic) Mutter gelang”, en: Idem, pág. 243.

[45] Lección XXXIII. La feminidad, en: Obras Completas, ed. Biblioteca Nueva, Madrid1974,  tomo VIII, pág. 364-3178.

[46] “…sie hätten keinen Vater, sie brauchten nur eine Mutter”, en: Idem, pág. 242.

[47] “Prf. FREUD (sic) findet den Ödipuskomplex in Federns Fall deutlich genug”, en: Idem, pág. 247.

[48] “das Kind Will da verweilen, wo es Lust gewinnt”, en: Idem.

[49] “Wichtig ist auch das Verhalten der Eltern: dass der Laios den Ödipus aussetzt”, en: Idem.

[50] “In diesen Sinne wird der Ödipuskomplex, der die normale Liebeswahl sichert, zu einer Grundlage der Gesellschaft”, en: Idem.

[51] “Zwist zwischen den Eltern wirk erregend auf die Sexualität des Kindes”, en: Idem.

[52] “das entscheidende sei die enttäuschung durch die mutter”, en: Idem, pág. 253.

[53] “FREUD (sic) findet, das Kind benimmt sich wie ein Patient: in negativer Übertragung glaubt es nichts”, en: Idem, pág. 254.

[54]Nunberg H. y Federn E.: Les premiers psychanalystes. Minutes de la Socieété psychanalytique de Vienne. Tome IV et dernier 1912-1918. Ed. Gallimard, France, 1983. Del prefacio escrito por Michel Schneider, pág. X. (Pero, sobre todo, es aquí especificada, como en ningún otro lugar, la lógica tan extraña del descubrimiento analítico. Es decir, el lugar central de la transferencia en el progreso mismo del descubrimiento. Se ve allí, el trazo de la con”[54].

 

[55] Heimann, P.: “Sobre la Contratransferencia” (1950) (On Counter-Transference). Publicado en:  International Journal Psycho-Analytic IJP)., 31:81-84. Trabajo leído en el 16º Congreso internacional Psicoanalítico, Zurich, 1949.

 

[56] “Contratransferencia, 1, 2”. Presentado en la primera parte de un Symposium sobre la Contratransferencia organizado por la sección médica de la Sociedad Británica de Psicología, Londres 28 de octubre de 1959. Publicado en: British Journal of Medical Psycholy, 33, 9, 1960.

Entradas recomendadas

Aún no hay comentarios, ¡añada su voz abajo!


Añadir un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *